5 tareas de mantenimiento preventivo para tu auto que no debes ignorar
¿Quieres conducir con mayor tranquilidad y evitar gastos inesperados en reparaciones? La clave está en incorporar una rutina de mantenimiento preventivo para tu auto. Estas revisiones periódicas te permiten detectar posibles problemas a tiempo y mantener tu auto en óptimas condiciones de funcionamiento.
A continuación, te compartimos cinco tareas esenciales que deberían formar parte de tu rutina de mantenimiento.
1- Consulta el manual del propietario
Aunque muchas veces pasa desapercibido, y es guardado y olvidado, el manual del propietario es una de las fuentes de información más importantes para el cuidado de tu auto. Allí encontrarás las recomendaciones específicas del fabricante sobre intervalos de mantenimiento, fluidos recomendados, especificaciones técnicas y otros aspectos clave para el correcto funcionamiento de tu auto. Seguir estas indicaciones puede ayudarte a prevenir averías y prolongar la vida útil del vehículo. Si ya no tienes el manual físico, puedes buscar una copia digital según la marca, modelo y año de tu auto o comunicarte directamente con el fabricante.
2- Revisa tus gomas periódicamente
La presión y el estado de las gomas influyen directamente en la seguridad, el rendimiento y el consumo de combustible. Se recomienda verificar la presión cada 4 a 6 semanas y ajustarla según las especificaciones del fabricante. Hacerlo te asegurará un mejor rendimiento de estas y te ahorrará combustible si descubres que la presión está baja. Puedes utilizar un medidor de presión PSI (Libra por Pulgada al Cuadrado por sus siglas en inglés) o visitar cualquiera de nuestras estaciones de servicio TotalEnergies para comprobar y corregir la presión de tus neumáticos. También, revisa regularmente que tus gomas tengan suficiente profundidad, es decir no más de 2 milímetros de desgaste aproximadamente. Por último, pero no menos importante, llévalas a que sean alineadas y balanceadas en un centro especializado.
3- Cambia el filtro del aire del motor
El filtro de aire evita que el polvo y otras partículas ingresen al motor. Con el tiempo, puede acumular suciedad y reducir la eficiencia del sistema. Llegar al filtro de aire del motor puede ser un poco más complicado dependiendo del vehículo que tengas, pero es importante reemplazarlo regularmente. El manual de usuario te dará una estimación de cada cuántas millas es necesario reemplazar este filtro, pero si puedes llegar a él, verifícalo. Si está sucio, reemplázalo. Si conduces mucho, el filtro de aire del motor puede ensuciarse más rápido. Si es el caso, es preciso que se revise con más frecuencia.
4- Conoce y verifica regularmente los niveles de los fluidos
Los fluidos son fundamentales para el correcto funcionamiento del vehículo. Entre ellos se encuentran el aceite de motor, el anticongelante (coolant), el líquido de frenos, el líquido limpiaparabrisas y el líquido de transmisión, según el modelo. No necesariamente debes saber cómo hacer tú mismo los cambios o rellenados, pero es importante aprender cómo verificar los niveles de cada líquido. En algunos casos, puedes ver el nivel del tanque directamente, pero la mayoría tiene medidores o tiras reactivas que puedes extraer para verificar los niveles actuales. Esto te permitirá identificar posibles fugas o niveles bajos antes de que se conviertan en un problema mayor.
5- Revisa la batería y mantén sus terminales limpios
Las baterías modernas requieren poco mantenimiento, pero es importante inspeccionarlas periódicamente para detectar signos de corrosión, fugas o conexiones flojas. Si observas residuos o corrosión en los terminales, límpialos con un cepillo para baterías. Asimismo, contar con un probador de batería básico o un arrancador portátil puede ayudarte a responder rápidamente ante cualquier imprevisto y evitar contratiempos en la carretera.